California

 

I

Ya no ama.

Las corneas de sus ojos

se doblan como sábanas

sudan como una sábana,

y como sábana lloran a la hora de su muerte.

 

II

Racismo: cama sin sábanas

ni siquiera un trapo

harapo u olor.

Ni siquiera una foto con safos.

No lo que haces en contra mía

sino lo que no logras hacer,

no tuviste tiempo,

no hiciste esa llamada por ella

no le contaste a aquel amigo sobre él,

no tuviste tiempo,

voluntad.

 

III

California.

Ni siquiera un fantasma

una muñeca o un rezo,

ni la manzana del paraiso,

ni la gallina de los huevos de oro,

ni siquiera.

 

IV

Fresca como una lechuga

sentada a dieta de Slim Fast

dejando que le pongan las uñas,

se las rellenan en el salón de belleza

mientras nos cortan nuestra primera lengua.

 

V

Cirujía plástica,

removiendo el tumor de cultura,

borrando la parte de nosotros que recordamos sin diccionario.

Se sienta fresca como una lechuga.

California, la mujer, hombre y niño,

agujereándose el ombligo para su nuevo anillo de oro,

fresca como una lechuga

 

VI

La semana próxima,

su piel urbana tatuada

con una imagen muda de una criada,

como un buen sueño,

oscuro solo por fuera,

grafitti unicamente por dentro,

fresca como una lechuga